lunes, 19 de octubre de 2015

Episodio 17: Los padres de Fallon



Como si no hubiese soltado la bomba, o como diría ella “embuste no, embustillo” que soltó en el último episodio, Alexis se pasea cual inocente Caperucita con una cesta de flores junto a la piscina, donde Blake da unas brazadas matutinas. 



Tras una breve chachara en la que Blake no se fía de ella, Alexis vuelve al ataque para convencerle de que haga las paces con Steven porque es su único hijo. Blake no le permite que siga mintiendo sobre Fallon y Alexis insiste en que no es hija suya.

La susodicha duerme como un tronco después de su fugaz paso por el motelucho de carretera y el sosainas de Jeff está feliz como una perdiz porque el muy infeliz se ha creído las promesas de Fallon de que van a mudarse a su propia casa. 

 ¡Pero que guapo soy y que culito tengo! 

Y es que se lo dijo después de beberse hasta el agua de los floreros, así que Fallon tiene excusas para todos los barrios de Denver: que si el calor de Brisas, que si las cucarachas gordas de la calle Este… Pero Jeff no se rinde, tiene otras ocho en la lista y quiere que formen su propia familia. ¡¡Salvada por la campana!! Una llamada de Steven, sin ninguna urgencia, se convierte en la excusa perfecta para que Fallon salga corriendo de allí, dejando a su maridito con un palmo de narices.

 ¡Bonito pañuelo Steven! ¿Fan de los Village People?

En el apartamento de Steven, este se siente culpable por lo que le dijo Alexis y temiendo que Fallon pueda descubrir que Blake no es su padre, hace las paces con ella. Pero ya sabemos que Fallon es muy espabilada, y las rebuscadas excusas de Steven para la reconciliación hace que desconfíe. Steven la convence de que lo hace solo porque la quiere y siempre lo hará, digan lo que digan los demás.

Steven, eso ha sonado a canción de Raphael…

En el desayuno, Krystle está de los nervios y hasta se asoma a la ventana para vigilar a la nueva okupa de la mansión, pero no está a la vista. Cuando Jeff le dice que él y Fallon están buscando una casa para ellos, Krystle se piensa que es porque está embarazada y le dice que teniendo una mansión de 48 habitaciones no es necesario que se marchen. Para Jeff es toda una sorpresa, pero deduce que Fallon le llevó al motel para competir con su odiada madrastra y se marcha.

¡Las dos neuronas de Jeff en plena actividad!

Cuando Blake se une a la mesa, Krystle revela las razones por las cuales está tan irritada esa mañana y no son las hemorroides. Resulta que quería llevar unas rosas a la habitación de Claudia y bajó al jardín, pero cuando llegó Alexis se había adelantado y ya no quedaban. ¡¡¿¿Cómooo??!! ¡¿Una mansión con hectáreas de jardín y Alexis se lleva todas?! ¿Qué va a pintar, un bodegón o el jardín del Eden? 

¡Pues llévale claveles querida... o mejor un cactus!

Cuando Blake se tiene que marchar (otro salvado por la campana) por cuestiones de trabajo, Krystle decide confirmar que sigue siendo la señora de la casa y se lo pregunta a Jeanette, la criada, que temiendo acabar en la cola del paro le da la razón (como a las tontas), por supuesto. 

 
¡Soy lo más! ¡Que se entere todo el mundo!

Después de escuchar lo que quería, Krystle va al estudio de Alexis para plantarle cara más chula que un ocho y le dice que está harta de su gorroneo, si necesita flores para pintar que se las compre.  Alexis se disculpa con su particular estilo, ofreciéndose a pintar algo más “bonito” que unas flores… ¡A ella! Un retrato de Krystle… ¡Y podrían regalárselo a Blake para su cumpleaños! Sugiere extasiada. Krystle se marcha sorprendida por su cinismo.

¡Metete las rosas y los pinceles por donde te quepan!

Pero el malestar de Krystle no ha terminado todavía, porque no sabe cómo acercarse a Claudia y le inspira cierto temor. Teniendo en cuenta que se acostó con su marido mientras ella estaba encerrada en una clínica psiquiátrica, es natural… Al final, aconsejada por el Dr. Toscani, decide dar ese paso y le dice a Claudia que querría ser su amiga, pero esta no se muestra tan entusiasmada con la idea y le viene a decir que ha pisado mierda, porque aunque las dos han hecho lo mismo (tener una relación adultera) Claudia lo ha perdido toda y Krystle se ha casado con un multimillonario y lo tiene todo.



Estaré loca, pero no soy rubia (como tú)

Tras pegarle una puñalada por la espalda a Blake en los negocios, Cecil hace una visita a Alexis, que ha urdido un plan para que Steven vuelva a estar en el testamento de Blake y cuenta con Cecil. ¿De que manera? Pues diciéndole a Cecil que él es el verdadero padre de Fallon. Y como en la tele de los 80 estaba muy mal visto que un padre se hubiese acostado con su hija, los guionistas deciden contarnos una milonga y decirnos en boca de Cecil que en aquél paseo tras la partida de billar en la boda de Blake y Krystle (véase el episodio 1) no hubo sexo, aunque estuvieron a punto de irse a la cama juntos (“¡menudo embrollo!” como exclama Alexis).

¡Que si, que aquella noche solo nos fuimos al McDonalds!
 
En cualquier caso, el incesto no se aleja mucho de Fallon, ya que si fuese hija de Cecil, ¡estaría casada con su primo hermano! ¡A saber cómo saldrá ese hijo del que posiblemente ya esté preñada! El caso es que Cecil no se pone a pensar en todo esto y decide ayudar a Alexis, habla con Steven y le pide que haga las paces con Blake, porque si no Fallon heredará la Denver Carrington algún día y pasará a formar parte de la ColbyCo.


Aunque cueste de creer, el argumento de Cecil hace su efecto y Steven decide hacer más caso al “amigo” de Blake, otro sucio capitalista, que a sus queridísimas madre o hermana, y acude a la mansión para hablar con él, aunque lo hace más borracho que una cuba de Falcon Crest. 

 
¡Cuidado con los jarrones Ming, Steven!

Su conversación vuelve a calentarse y Steven se va corriendo de allí a toda leche, con tan mala pata que tropieza y se golpea la cabeza con la escalera de la piscina… cayendo al agua, sin conocimiento. Nadie explica porque se hunde y va a parar al fondo ¿llevaba los bolsillos llenos de monedas? ¿le pesaba tanto la conciencia? ¿los homosexuales no flotan? 

¿Lo ves? Si es que vas como una cabra sin cencerro

Alertado por los ladridos de los perros –esos que casi se comen a Walter Lankershim en la mencionada boda- el Dr. Toscani, que acercaba a Krystle después de que esta hubiese pasado por su casa para hablar de Claudia, se lanza al rescate de Steven.
Conducido de urgencias al hospital y con los médicos temiendo que haya sufrido daños cerebrales,  Alexis se desmorona en los brazos de Blake en busca de consuelo y aprovecha para arrimar cebolleta… Justo a tiempo para que Krystle vuelva con los cafés y vea a su marido abrazando a una desconsolada Alexis.

 ¡Será zorra… primero las rosas y ahora me quita el marido!

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